Pérdida de fuerza y movilidad
La debilidad progresiva puede manifestarse como pérdida de fuerza muscular, debilidad en brazos o piernas, deterioro neuromuscular progresivo o pérdida funcional gradual. Conforme avanza, algunas personas desarrollan alteraciones de la movilidad, dificultad para caminar, problemas de equilibrio y dificultad para coordinar movimientos, afectando su desempeño cotidiano.
